viernes, 27 de junio de 2025
domingo, 14 de julio de 2024
13 de julio en Núremberg.
jueves, 11 de julio de 2024
Foto manipulada, tomada del original publicado en el Washington Post el 11 de julio de 2022
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Hoy es el Día de la Rebeldía Nacional. El estallido social en varias ciudades de Cuba marcó un antes y un después en la toma de conciencia de un pueblo cansado de seis décadas de silencio y cadenas.
Después del 11 de julio del año 2021, las manifestaciones populares a favor de una Cuba diferente, abierta y sinfónica, han sido recurrentes frente a un sistema político decadente, obsoleto y en estado de coma.
Antes del 11 de julio sucedieron momentos de luz, como el 27 de noviembre del año 2020, donde más de cuatrocientos intelectuales y artistas se congregaron frente a las rejas del Ministerio de Cultura, exigiendo derechos para los creadores censurados por su labor contestataria, y en solidaridad con el Movimiento San Isidro, artistas acosados y reprimidos por un estado que nunca ha soportado el pensamiento libre.
Todos estos eventos fueron, directamente o no, la motivación de un 11 de julio del 2021, donde el pueblo en pleno salió a la calle en busca de libertad.
Si alguna acción evidencia el grado de aspereza y represión del gobierno, las hallaremos en las palabras del presidente Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, individuo que ocupa el trono sin ser elegido democráticamente por el pueblo. Ese día convocó a sus adeptos a pelear, a matar al propio pueblo cubano, anotándose, junto a su aparato ideológico, uno de los momentos más vergonzosos en su fallida labor como presidente de la República de Cuba.
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lunes, 20 de mayo de 2024
Cuba ha llegado a un nivel que no tiene parangón, incluso, va más allá de ideologías y liviandades filosóficas. Eso tiene que acabar, no puede seguir el calvario, y no hay maneras de justificar el infierno que habita en cada casa.
Sé que voy a caer mal a muchas amistades, porque dirán que es un facilismo mío el decir cosas estando lejos de la isla. Si algo le conviene al gobierno cubano, es ese dicho guapetón y orillero que circula por las redes: "Perrito faldero en Cuba y perro salvaje en el extranjero"; pero yo, además de creer que todo criterio es válido aunque hayamos callado cuando estábamos en la isla, puedo decir con orgullo que nunca estuve de rodillas, y dije, y recontradije, y me jodieron e intentaron silenciarme mil veces, y seguí oponiéndome.
Yo pregunto, preocupado, alarmado:
¿Dónde están los intelectuales, los pensadores, los artistas que esgrimen las banderas indomables del arte y la cultura, los humanistas que hacen trincheras conceptuales a favor del espíritu libre, los que gritaron mil veces ¡NO PASARÁN!, los románticos y enamorados del bien, los que han alzado su voz tantas veces contra la opresión en disímiles naciones, los que echan rodilla en tierra en pos de un mundo nuevo, los voceros ideo-estéticos de las sociedades en crisis?
¿Dónde están esos pensadores altruistas que aseguran que el arte y la cultura nos salva de las miserias humanas, y callan ante la barbarie de vivir sin un futuro cierto, con insomnio, enfermedades, persecución y hambre?
¿Dónde están los cantores al amor, los irreverentes, intolerantes e irascibles creadores, los cimarrones estetas amantes de la felicidad plena del hombre, los que recitan de memoria versos sobre la necesidad del pan de miga y cáscara, sabiendo que hay artistas encarcelados arbitrariamente y el pueblo sufre hambruna?
¿En qué lugar se esconden los fabricantes de llaves que abren mentes de concreto, y son capaces de humedecer los ojos humildes con la sabiduría del verbo?
¿Dónde se encuentran los martianos que se duermen leyendo "Dos Patrias" y no quieren ver que todavía Cuba viuda pasa?
¿Dónde se ocultan los que enamoran cantando "Unicornio" o "La era está pariendo un corazón"?
¿Dónde están en estas fatales horas para el pueblo cubano sin unicornios y con la era baldía, muertos en la colina?
La patria gime... ¿es que no lo ven, o no lo quieren ver por intereses personales, y el temor de perder las míseras prebendas los enceguece?
¿Es más importante asegurar una palmadita fría en el hombro, o un libro publicado, o una exposición en el extranjero, o un disco en la EGREM, que decir a un grito BASTA YA?
No puedo seguir leyendo noticias de gente quebrada, destrozada por la falta de gestión de un gobierno que le miente al mundo para tratar de seguir controlando el alma de los humildes.
Es penoso ver a culturosos, orientados por el departamento ideológico del partido único, gritar con el puño en alto, solidarios y emocionados con cualquier causa externa, pero con la mirada borrosa cuando frente a frente tropiezan con un pueblo deshecho; pero no, eso no es importante, no está orientado; hay que cerrar los ojos y seguir asintiendo como cómplices, y solo se debe gritar cuando el problema sea en cualquier país del mundo menos en Cuba.
Respeto a mucha gente de la cultura que está en en la isla, respeto a dos o tres que todavía creen en esa cosa mal llamada revolución, y que nunca han esgrimido sus ideologías para hacerle daño a los que disienten, pero en verdad, creo que ya es la hora de comenzar a reaccionar como es debido, porque aquello no tiene forma, ni volumen, ni futuro, e incluso, ni siquiera tiene un pasado respetable.
¿Dónde están los que se emocionan cuando declaman con vehemencia a Ezra Pound, Paul Éluard o a Miguel Hernández, y se les pone la carne de gallina pensando que el poder de la poesía derrumba muros y corta cadenas?
Pues ya, es la hora de Cuba, y nos toca el turno de viabilizar toda esa energía en favor de nuestro país.
Aquí lo dejo:
“Para la libertad”
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad, siento más corazones
que arenas en mi pecho dan espuma a mis venas;
y entro en los hospitales, y entro en los algodones,
como en las azucenas.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada,
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñaran aladas de savia sin otoño,
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida;
porque soy como el árbol talado que retoño:
aún tengo la vida.
Miguel Hernández
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