viernes, 7 de julio de 2017

Miedo

                                                                   
                                                                   Miedo

Cuando Ciro me describió de manera tan explícita las características físicas de Ana, enseguida me puse en guardia. Algo raro sucedía. Todos sabemos que Ciro es informante de la Seguridad del Estado; entonces aquella descripción trajo dudas en mi mente.
Acabo de verla pasar frente al cine, me dijo; con su caminar recto, sus piernas curvadas hacia a fuera y sus pies planos con el pequeño lunar.
La cuestión es que Ana no tiene las piernas tan curvas ni los pies tan planos como para que todos lo adviertan a primera vista, y el lunar que exhibe en el empeine es apenas visible.
Mi cerebro comenzó a funcionar:
1-    Ana y Ciro sostuvieron una relación en tiempos pasados.
2-    Ciro está perdidamente enamorado de Ana, al punto de fijarse en esos detalles velados a los ojos de todos.
3-    Ana también es de la seguridad del Estado.

Las dos primeras conclusiones fallan, pues si ellos hubieran tenido un amorío en tiempos pasados, lo más probable es que me lo hubieran dicho; ellos saben que no es un problema para mí una relación pasada. Por otra parte, que Ciro esté perdidamente enamorado de Ana también es improbable, yo nunca he sentido la punzante vista de Ciro atravesando el éter para clavarse en Ana; además, ella nunca me ha insinuado, ni remotamente, nada que sostenga esta tesis.
Lo más probable es que Ana también es de la Seguridad del Estado.
¿Por qué seguir arando en un terreno donde siempre puedo resbalar? Ana y yo hemos tenido días de locura sentados a la orilla del río.
Eres un genio, me dice cada vez que le esgrimo razones para decirle que la vida es una mierda, que las ganas de ser feliz son más grandes que toda esta cadena de horas que consumo caminando por las calles de mi ciudad.
¿Pero ahora qué hago?
Ya no podré hablarle más sobre política, ni sobre la porquería del deporte en el país, ni sobre la educación y la salud.
Seguramente Ana me sonreirá con sarcasmo, me besará con un ligero toque de labios y se marchará sin prisa, a informar sobre mi mala conducta.
Otra estrategia sería hablarle bien de todo, aunque por dentro hierva; pero eso no está bien, pues será una relación turbia, poco decente y ficticia.
Semanas atrás estábamos cenando en un lindo restaurante del centro. Te ves preocupado, me dijo. Sí, tengo problemas con mis clases; los programas son una basura, y además, tengo detrás de mí al ideológico del Partido que dice que yo no tengo madurez política para enfrentar una profesión como la mía.
Ana me acarició la frente; miro con cautela a los comensales cercanos. Mira, dijo, tú sabes que hay cosas que no se pueden decir en público, pues te marcarán para toda la vida. Vamos a casa a bebernos unas cervecitas y descansa un poco. Yo le dije que estaba realmente cansado, muy cansado de luchar con un grupo de comemierdas que ven dondequiera una amenaza del enemigo. Bueno, nada es perfecto, respondió.
Esa noche no hicimos el amor, nos quedamos mirándonos fijamente hasta quedarnos dormidos como ángeles para luego, en la mañana, lucir unas ojeras descomunales en mi clase. ¿No es raro todo? Ana no se inmutó como antes, solamente se limitó a mirarme en la madrugada como si todo estuviera resuelto con un chasquido de sus manos o de las manos de Ciro, su jefe o supervisor de misiones.
Ella me espera esta tarde para salir a caminar como es nuestra costumbre, a la vera del río y después entrar al teatro. Yo la voy a mandar al carajo apenas la vea. Perderé a una muchacha bella, inteligente y que quizás me ame, pero no estoy seguro, y en materia de política aquí hay que estar claro porque si no te joden, y no quiero ver como Ana me desgracia la vida el día en que Ciro le ordene hacer un informe sobre mi ideario y yo termine como un paria sin trabajo, sin posibilidades de salir a flote y tenga necesariamente que largarme bien lejos.
Me estará esperando frente al puente, recostada con gracia al muro de piedra. Cuando me bese le diré que se vaya a la mierda; que estoy hasta la coronilla de mi escuela, del ideológico del Partido, de Ciro, de la política y de ella.

lunes, 27 de marzo de 2017

Noli Me Tangere



Algunos de los Sonetos que conformarán mi libro
Noli Me Tangere
(Sonetos Medievales)




Se nos fue el tiempo

Se  fue el tiempo amigo Zacarías
buscando piedras en el camposanto
a levantar un horno ya con tanto
frío en mi ser y otras tonterías.

¿Y montamos la panadería?
¿Y si este horno nos olvida el llanto?
Con el dinero se nos va el quebranto
llegará por fin la altanería.

¿Será que se nos marcha la pobreza
en este invierno tempestuoso y largo,
y con el pan termina la tristeza?

Podríamos quitar todo lo amargo,
pagar con pan mujeres y cerveza.
La vida en suavidad cure el letargo.

Es la ciudad

Es la ciudad, allende del robledo.
Se yergue espina, pestilencia y muerte
que te espera sentada para verte
despedir a los vivos con tal miedo

que es imposible el evadir el ruedo
cuando en el fango te deja la suerte,
sucia ciudad no me hace bien quererte
me voy al bosque, si salvarme puedo.

Debo vivir, me llama la floresta,
el río es limpio y el olor, de mieles.
Quiero escuchar bien lejos a la orquesta

como provoca excesos en las pieles.
Siento el sudor, debo aclarar mi testa
sigo en mi  mundo con mis perros fieles.

Qué traes en ese bolso

Qué traes en ese bolso vieja errante
en ese bolso viejo que parece
un almacén de tripas y de peces
¿Traerás acaso el cuerpo de tu amante?

¿Tendrás allí su cuerpo palpitante,
muerto en tu alcoba cubierto de heces?
Serás tan mala vieja, pues parece
que ya no queda nada por delante.

Qué llevas en el bolso vieja insana,
te veo caminando a la deriva.
No veo ni  limones ni manzana

en el morral que te pondrá cautiva.
En el garrote bailarás mañana
y habrá un barullo cuando no estés viva.

Ropa sucia y cabeza despeinada

Ropa sucia y cabeza despeinada
parecen ser tus dones, jovencita
salar la carne en el corral no excita,
cuida el busto, tu frente y tu dentada.

¿Te gustaría ser la bien amada?
¿La que en el puerto todo el mundo cita?
¿Te gustaría ser la señorita
que se asoma en el coche como un hada?

Ven a mi alcoba para darte espejo,
las instrucciones para ser princesa,
el lavatorio a tu destino dejo

para decir que ya no eres posesa.
Cuida tus piernas, sigue mi consejo
y en esta vida encontrarás riqueza.

Un monje Cisterciense piensa

La vida entera se nos fue en el huerto,
en el redil antiguo y nauseabundo,
me puedo imaginar la luz del mundo
que amanece en la arena del desierto.

Así es el arte de pensar, y alerto
cuanto de vida tiene el mar profundo
cuantas estrellas tiene el cielo y hundo
mis piernas y pensar en mar abierto.

En el templo repica la campana
mientras yo bajo agreste aquel camino.
Soy feliz con probar de esa manzana

con afán de ser otro, el asesino
que mutilo la ciencia y esa sana
teoría de morir si un destino.

Noli Me Tangere


Me aparto de mí, Noli Me Tangere,
intento cambiar, yo quiero esa otra
 cuerda acerada que ahora está rota.
La gracia es sentir, dejar que se altere

aquella balada, aquel mio placere
de ver la ilusión, de ver cómo explota
el alma sin freno, con sed, sin derrota,
alzando la cruz, la ruta que espere.

Noli Me Tangere, las olas del mar
se alejan llorando, no quiero la muerte
que en vida aparece, yo quiero besar

la arena calma que inspira beberte
en la roja copa que parece amar
Noli Me Tangere, es esa mi suerte.